26 de diciembre, 2020

95 por ciento de oxigenación sin O2 extra

Una cifra que antes representaba nada

Ahora lo es todo

Se trata, supongo, de recuperar la confianza en el cuerpo

De reconciliarme con él y su fragilidad latente

Porque por veinte días nos peleamos

Él hizo lo que quiso o lo que pudo

Mientras yo quería caminar, ir al baño sola, dar un paso

Y no podía suspirar sin perder el aire

Y así nos defraudamos el uno al otro

Nos lastimamos como dos amantes que buscan destruirse

Fuimos Luna amarga

El último tango en París

Anticristo

Adiós a Las Vegas

Mi cuerpo y yo danzamos un baile estéril y patético

Y perdonarnos ahora es el mayor reto

Y dejar atrás la desconfianza de volvernos a perder y quedarnos sin fuerzas y regresar a ese caos que me cambió la vida

Ese mismo caos que ahora me ha dejado en lágrimas constantes y con el corazón de debajo del cubrebocas

Recordé en estos días el poema de Sabines que leía de adolescente

Cuando no había finales sino principios y puntos y seguidos

Cuando mi inocencia me hacía idealizar el destino final que todos sabemos va a llegar pero nunca había sido tan latente como en dos mil veinte

«Mi madre me contó que yo lloré en su vientre.
A ella le dijeron: tendrá suerte.

Alguien me habló todos los días de mi vida
al oído, despacio, lentamente.
Me dijo: ¡vive, vive, vive!
Era la muerte».

Y hay que vivir

Published by

Dulce Villaseñor

Valgo todo el caos que conllevo.

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